viernes, diciembre 3, 2021

Juan Fernando Hermosa (El Niño del Terror) Ecuador

Mas leido...

A los quince años lideraba una pandilla juvenil dedicada al hurto de carros​
El ‘Niño del terror’ Mataba a Balazos​
A los quince años lideraba una pandilla juvenil dedicada al hurto de carros

Quito.-

Historia Juan Fernando Hermosa (El Niño del Terror) Ecuador

Ya antes de cumplir dieciseis años, Juan Fernando Bella había matado a veintidos personas, transformándose en el asesino en serie más joven en la historia de Ecuador.

Todos y cada uno de los crímenes ocurrieron en el lapso de cuatro meses, en los que asesinó a tiros a ocho taxistas, diez homosexuales, un chofer de camioneta y su asistente, y otros dos más, con lo que el adolescente fue bautizado como el ‘Niño del terror’.

Preciosa fue adoptado por Olivo Preciosa Fonseca y Zoila Amada Suárez, quienes lo llevaron de la urbe de Clemente Baquerizo, en la provincia de Los Ríos, donde nació el veintiocho de febrero de mil novecientos setenta y seis, hasta su casa en un concurrido distrito en el norte de Quito.

Su padre adoptivo tenía propiedades en la provincia de Sucumbíos, con lo que acostumbraba a ausentarse frecuentemente y lo dejaba al cuidado de su madre, que tenía artritis y padecía de sordera.

Al cumplir los quince años, Preciosa frecuentaba las salas de juegos electrónicos en el campo de La Marín, centro de la urbe, y conformó una pandilla con diez amigos de su edad, en la que de forma rápida aceptó el liderazgo.

Frecuentaba bares y discos en la zona famosa como el Puente del Guambra, cerca de la Universidad Central; su figura era la de un chico cualquiera de contextura delgada que aparentaba debilidad, mas con una mirada profunda marcada por sus ojos saltones.

El veintidos de noviembre de mil novecientos noventa y uno, Bella y sus cuatro amigos salieron de una disco cerca al Puente del Guambra, al llegar a la avenida diez de Agosto pararon un taxi marca San Remo; en el recorrido el ‘Niño del terror’ sacó una pistola y le disparó al conductor en la cabeza, que al momento murió. Con esta arma aparentemente cometió todos y cada uno de los crímenes y más tarde se determinó que la logró por medio de un agente.

Uno de los amigos de Bella condujo el carro cara el sur-oriente y después lanzaron el cadáver en una guardarraya, en el Val de Los Chillos, donde por la mañana siguiente la Policía encontró el cuerpo.

La próxima semana Bella asistió a una peluquería, situada en el sur de la urbe, que era regentada por el travestí Charlie. En ese lugar generalmente le arreglaban el pelo. Ese día llegó con otros miembros de su pandilla, con los que había estado libando.

Más tarde se trasladaron a la casa de Charlie, que los invitó a continuar tomando. Una vez en el lugar se comenzó una discusión y Bella de nuevo rastrilló la pistola nueve mm que portaba y disparó cinco veces a Charlie cuando procuró solicitar ayuda.

Los crímenes sucedieron, en especial, los fines de semana, lo que provocó el pavor de taxistas y homosexuales que transitaban por el norte de Quito.

La Policía organizó un escuadrón a cargo del mayor Fausto Terán para investigar los asesinatos que no pararon hasta el nueve de enero de mil novecientos noventa y dos, cuando Bella fue retenido en un operativo policial en su casa.

La atrapa de un conjunto de criminales juveniles, que procuraron hurtar en el centro de la urbe, dejó a los uniformados descubrir por último quién era el que estaba tras los asesinatos.

Con la información de la localización del supuesto asesino, la Policía organizó un operativo que se comenzó a las 03:00. El contingente se situó en el exterior de la casa donde radicaba Bella.

Los policías entraron en una habitación por medio de un tragaluz, puesto que determinaron que era la del sospechoso, mas Preciosa dormía en el cuarto de su madre.

Esa equivocación alertó al joven, que al caer en la cuenta de la presencia policial asió su arma nueve milímetros y comenzó a disparar a mansalva.

Los policías repelieron el ataque y se empezó una balacera, en la mitad de la que Preciosa lanzó una granada a la calle, donde continuaba otro conjunto de policías. La explosión tumbó una pared lateral de la residencia que cayó encima de dos policías.

En el cruce de balas, la madre de Preciosa fue impactada por múltiples proyectiles y murió en la escena. Tras quince minutos de fuego cruzado, el joven por último fue sometido sin que haya presentado ni un arañazo.

Esa mañana, un contingente de diez agentes trasladó a Bella hasta el entonces penal García Moreno, donde sorprendidos verificaron que el aprehendido era menor. “Quiero dejar claro que mi nombre es Juan Fernando Bella Suárez y que el veintiocho de febrero cumplo dieciseis años”, fueron las primeras palabras del que fuera conocido como el ‘Niño del terror’.

En sus declaraciones aseguró que su pretensión no era matar, “les solicitaba que se quedasen quietos, que no les iba a pasar nada, mas eso no ocurrió, otra vez me conminaron con un revólver calibre veintidos, con lo que usé mi arma; y un taxista procuró golpearme con una llave de ruedas, con lo que asimismo me vi obligado a disparar”, confesó.

Después afirmó que cometió todos y cada uno de los crímenes, de ahí que lo condenaron a cuatro años de cárcel, que era la pena máxima que la ley dejaba imponer a un menor.

A los dieciseis meses de continuar en la prisión de menores ya se había transformado de nuevo en líder y consiguió que su novia Yadira ingrese una pistola en el penal, que la utilizó para escapar al lado de otros diez jóvenes. Un agente de policía que procuró detenerlos fue asesinado con cinco disparos.

Preciosa escapó a Colombia, donde contrajo amigdalitis y por último fue recapturado; mas en mil novecientos noventa y seis recobró la libertad, pues cumplió la pena y se fue a vivir con su padre a Nueva Loja, en Sucumbíos.

El veintiocho de febrero de mil novecientos noventa y seis, el día que cumpliría veinte años, el cuerpo de Bella fue encontrado a riberas del río Aguarico. La Policía descubrió que según lo que parece cinco encapuchados lo habrían asesinado.

Su cadáver presentaba signos de tortura, el semblante estaba destrozado por cortes de machete y agujeros de bala en la cara. Lo identificaron por los documentos que tenía en la cartera.

spot_img

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Lo ultimo

La Matanza de My Lai

La frase que se le suele atribuir a Winston Churchill “la historia la escriben los que ganan” encaja a...

More Articles Like This